reconoce sus orígenes

Sociedad violenta

Publicado: 2011-11-28

El pasado viernes se celebro el día de la no violencia contra la mujer El domingo nos enteramos que en nuestro país se presentan más casos de violación que en cualquier otro de Sudamérica. La violencia contra la mujer tiene cifras alarmantes, no solo aquí sino en todo el mundo, así que es un problema generalizado.  Hace unas semanas se hablaba de la brutal agresión que sufrió un niño en su propio colegio a manos de sus compañeros. El típico caso de agresión que parece cada vez parece menos inusual. La razón de ambas puede ser la misma, de alguna forma a alguien le pareció que hacer sufrir a otro lo hace mejor. Lo hace sentir grande, es victima de sus mediocridades y limitaciones, tiene que descargarlo con alguien, tiene que ver en otro a alguien inferior para tapar su propia inferioridad.

No se trata de que el otro pueda o no defenderse. El hecho es que ya nos sorprende. Fallamos como sociedad. A nadie parece importarle que a diario cientos de personas sean agredidas psicológicamente, se les insulte y degrade. Se les deje marca de nudillos en el rostro y la piel morada solo porque a alguien no le cae bien, o no soporta verlo feliz o tuvo un mal día y alguien tiene que pagar. Lo peor es que de alguna manera nos hemos acostumbrando, nos hemos vuelto ciegos, sordos y mudos ante este problema.

Cada día más personas crecen enfermas con este tipo de situaciones, en algún momento dejaron de ser simples personas para convertirse en monstruos. Nadie es victima de su educación, solo de su idiotez. Pero si conforme van creciendo  se encuentran con una sociedad perniciosa, que ya no le sorprende, que le parece normal, que ya ni siquiera los mira mal  y que encima a veces la justifica,  que esperamos. ¿Cuándo triunfa el mal? Cuando los buenos hombres dejan de luchar contra ella.

¿Hemos perdido nuestra capacidad de indignarnos? No, nos indignamos por media hora al ver el reportaje en la televisión, leer la nota de un diario.

Vivimos en una sociedad violenta, podemos querer cambiarla, pero si al apagar la tele, cerrar el diario o terminar de leer esto, te termina valiendo un carajo, entonces estas siendo parte de ella.


Escrito por

J


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